CULTIVA LOS 5 PILARES DEL BIENESTAR

El secreto del bienestar no se queda en eliminar algún propósito sino en implantar buenos hábitos de manera frecuente para dar ese giro a nuestra vida que a veces deseamos. Los cinco pilares del bienestar para encontrarnos mejor son:

1. Nutrición:

Beber suficiente agua a pequeños sorbos a lo largo del día, sin esperar a tener sed. Al principio igual nos cuesta un poco, pero al hacerlo de forma gradual en unos días empezamos a sentirnos mejor.

Comer sano: Nuestra mejor herramienta para evitar caer en algunas de las enfermedades como hipertensión, problemas cardiovasculares o diabetes tipo II. El secreto está en comer más frutas y verduras. Alimentos frescos en porciones más pequeñas de lo habitual y evitar aquellos ultraprocesados con apetitosas formas y fatales para nuestras arterias.

2. Ejercicio:

Hacer ejercicio físico adaptado a nuestras necesidades y condición física. Para ello, como en el apartado anterior, es indispensable contar con ayuda profesional

3. Relajación:

Descansar bien, las horas necesarias y en una postura adecuada, evitando aparatos electrónicos antes de irnos a la cama y procurando que sea siempre a la misma hora

4. Mente/espíritu:

Ser optimista, practicar técnicas de relajación, tener gestos humanitarios y convertirnos en parte de la solución y no el problema. Intentar mirar la vida de modo realista

5. Buscar ayuda:

Siempre que sea necesario busque la ayuda de un profesional que pueda asesorar y dar las herramientas que usted necesita para seguir adelante.

Quizás todo esto es evidente, aunque seguro que no está de más recordarlos de vez en cuando.

Artículo gentileza de Cristinatur

Desintoxicar el organismo

Con excesos de ingesta, nuestro cuerpo necesita limpiarse interiormente y regenerarse. Un proceso de desintoxicación necesario para evitar síntomas como el cansancio, palidez, ojeras, congestión, pesimismo o irritabilidad que produce la pesadez de estómago y el hígado fruto de las dietas abundantes y altas en grasas.

En este artículo le daremos algunos consejos para evitar que tu organismo te pase la factura de los excesos. Conviene aplicarlos al menos durante dos semanas, si bien son perfectamente aplicables todo el año y suponen unos hábitos saludables que te ayudarán a sentirte bien todos los días.

-En primer lugar, hay que hacer un ayuno sano para desintoxicar al cuerpo al menos una vez al mes o cada quince días. Así no sólo eliminamos las sustancias tóxicas que el cuerpo ha ido acumulando, sino que también es un período que podemos aprovechar para ingerir sustancias nutritivas para nuestra salud.

-También es conveniente tomar abundante líquido, unos 8 vasos de agua al día para que el organismo funcione correctamente y elimine las sustancias innecesarias. Por supuesto es fundamental incluir en nuestra dieta frutas y vegetales frescos con gran cantidad de vitaminas hidrosolubles como las B y C y minerales esenciales para la salud.

-Por otro lado, los antioxidantes naturales favorecen el flujo sanguíneo y aumentan la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. Incluso, si se ingieren en zumo, el proceso de digestión será más sencillo. Manzana, limón, sandia, zanahoria, apio, tomate, espinaca y remolacha son algunas propuestas.

-Para regenerar la flora intestinal, consume yogurt light, que además de ser liviano contiene probióticos que ejercen importantes efectos fisiológicos y contribuyen al equilibrio de la flora bacteriana intestinal y potencian el sistema inmunitario.

– Es conveniente eliminar o reducir el consumo de azúcar y sal y moderar las cantidades de harinas

– Evitar tomar estimulantes como el café, té o alcohol

Al finalizar el período de desintoxicación introducir los alimentos poco a poco evitando aquellos altos en grasa y azúcar días consecutivos. Seguir bebiendo mucha agua y hacer ejercicio físico tres o cuatro días a la semana es primordial.

Algas, el alimento que nos regala el mar

Son los vegetales más antiguos evolutivamente hablando y de ahí su gran riqueza en minerales, incomparables a ningún otro vegetal conocido hasta ahora. Las algas pertenecen al grupo de alimentos consumidos desde la antigüedad por sus excelentes propiedades nutricionales, junto con legumbres, vegetales o frutos secos.

Las algas no absorben la contaminación marina, tal y como ocurre en el caso de los peces, ya que en zonas sobrecargadas de contaminación no se desarrollan. Por lo que se puede decir que se trata de una fuente orgánica limpia y cargada de nutrientes esenciales. 

Las algas o vegetales marinos cuentan con una amplia variedad de especies. Suelen crecer en aguas frías durante el invierno y todas ellas contienen clorofila. Las más verdes proceden de la superficie y tonalidades marrones de profundidad.

Un dato curioso es que todas las algas son comestibles, al contrario de lo que ocurre en el reino vegetal terrestre donde encontramos plantas cuyo consumo no está recomendado. Las variedades más comunes son el Wakame, Kombu, Arame, Nori, Dulse, Hiziki o Agar – Agar.

Se venden secas por lo que tanto su almacenamiento como su consumo resultan muy cómodos y su conservación se mantiene por periodos de tiempo muy prolongados, sin perder propiedades nutricionales. Son ricas en Vitamina A, grupo B (Excepto B12), C ,D ,E y K, en hidratos de carbono y proteína vegetal.

Antes de utilizarlas hay que ponerlas en remojo durante algunos minutos en unos casos, o cocerlas durante algún tiempo en otros, dependiendo de la variedad de algas que vayamos a utilizar.

Entre sus beneficios:

  • -Estimulan la glándula tiroides y con ello el metabolismo. No se aconseja e personas con hipotiroidismo.
  • -Regulan la tensión arterial.
  • -Aumentan la fortaleza del cabello, piel y uñas.

A tener en cuenta:

-Una vez compradas deben ser guardadas en recipientes herméticos.

-Siempre deben lavarse en agua fría antes de poner a remojo para cocinarlas. Cada una tiene su tiempo concreto de cocción y remojo que oscila entre los 5 y los 10 minutos de media.

Artículo gentileza de Cristinatur

Claves para proteger la salud del corazón

El 49 por ciento de las personas cree que sólo a partir de los 30 años se debe tener precaución con la salud del corazón. Sin embargo, la salud del corazón hay que empezar a cuidarla desde la infancia mediante la educación. Por eso, es importante tener en cuenta estas seis claves para educar a los niños frente al riesgo de las enfermedades cardiovasculares.

  1. Evitar la obesidad: Llevar una dieta equilibrada, formada por los alimentos que nos aportan la cantidad adecuada de todos y cada uno de los nutrientes que necesitamos es fundamental para evitar factores de riesgo como el sobrepeso y la obesidad.
  2. Tener una presión arterial normal: Tratar la hipertensión puede reducir considerablemente los riesgos de enfermedad cardiovascular.
  3. Controlar la diabetes: Quienes padecen este trastorno tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Es vital aprender a prevenir la diabetes y mantener a raya este factor de riesgo.
  4. Vigilar los índices de colesterol: La glucosa se acumula en la sangre (lo que se denomina hiperglucemia), daña progresivamente los vasos sanguíneos (arterias y venas) y acelera el proceso de arteriosclerosis aumentando el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.
  5. No fumar: Fumar triplica la incidencia de enfermedad cardiovascular, demás, al año de dejar de fumar, el riesgo de padecer insuficiencia coronaria disminuye a la mitad.
  6. Hacer ejercicio físico: Aunque la práctica de algún deporte que nos guste siempre es buena, no es necesario fijarse metas agotadoras y exigentes. Pequeños gestos como usar escaleras en lugar de ascensor, caminar un poco más, o pasear 30 minutos en nuestros ratos de ocio son buenas alternativas para mantenernos activos. Es aconsejable que la práctica de ejercicio sea diaria o al menos 3-4 veces por semana. Además, se debe adquirir y sobre todo mantener, el hábito de realizar actividad física con regularidad.

La importancia de leer las etiquetas

La ley que regula el etiquetado de los alimentos y toda la normativa existe, aunque ya se sabe que quien inventa la ley en ocasiones da pie a inventar la trampa

Recordemos términos como el conocido “bio” o «eco» que desapareció misteriosamente de gran cantidad de productos tras una sentencia que marcaba las pautas para llamar así a los alimentos que deberían encontrarse dentro de estas denominaciones, bajo penalización a las grandes compañías

Las denominaciones de los productos juegan con las palabras, adjetivos, imágenes, en el nombre o en la descripción del alimento, usan términos que inducen a confusión o bien omiten algunas palabras.

El resultado es que el consumidor cree estar comprando y comiendo una cosa… y en realidad no lo

¿Debemos estar alerta?

De manera general, sólo aquellas personas que tienen alguna patología, intolerancia, alergia o preferencia alimentaria leen la lista de ingredientes en los productos que adquieren

Aprender a leer las etiquetas de los alimentos debería ser una cuestión de estado y ser asignatura obligatoria en los centros escolares.

Nos facilitaría el trabajo a los dietistas y sería una medida más que favorable para evitar muchas enfermedades vinculadas al exceso en el consumo habitual de ultraprocesados.

Lo que callan las etiquetas

A veces la clave está en la palabra que falta.

Todo en el envase finge ser lo que tú crees que es, pero en realidad no lo dice en ningún sitio: rallado o lonchas que no dice queso, picada que no dice carne.

Esas palabras que faltan en la etiqueta no se omiten sin querer, o por azar, o porque quieran acortar la denominación, sino porque, con la normativa en la mano, lo que nos están tratando de vender no será queso, sino un preparado lácteo,  ni será carne picada sino un preparado de carne.

Debemos estar atentos y leer, entender y comprender que dicen y lo que callan: esas palabras que faltan deberían hacerte mirar con más cuidado la letra pequeña y la lista de ingredientes.

Elegir «alimentos» en vez de «productos»

Un último apunte, pocas etiquetas encontraremos en los alimentos frescos, de temporada y km 0.

Apuesta por una alimentación sostenible. No es por moda, está en juego tu salud y la de tu entorno a medio y largo plazo

Fuentes OCU y AECOSAN

Por Gentileza de Cristinatur

Leche vegetal

Leche vegetal, opción saludable

 

Las leches vegetales han sumado adeptos en los últimos años.

Han pasado de ser un producto para personas con intolerancia a la leche de origen animal, a ser una bebida láctea vegetal incluida en dietas para todas las edades y condiciones.

Algunos de los beneficios que se le atribuyen son:

  • No contienen colesterol, ya que este es exclusivo en los alimentos de origen animal. Incluso la leche de soja contiene algunos elementos que ayudan a disminuirlo
  • Son pobres en sodio por lo que resultan bastante apropiadas para personas con insuficiencia renal, gota, celulitis o retención de líquidos
  • Por su valor nutritivo facilitan la digestión y son ideales para deportistas o personas que padezcan astenia o cansancio. Gastritis, digestiones pesadas o difíciles, enfermedad de Chron y colon irritable son más llevaderas consumiendo este tipo de lácteo vegetal.
  • No contienen lactosa, estimulantes y es una bebida totalmente recomendable para cuidar nuestros huesos y para personas con fibromialgia u osteoporosis

Las principales o más conocidas son la bebida de soja, arroz, avena, chufa o almendras pero también son cada vez más consumidas las de alpiste, kamut, mijo o espelta, amaranto, quinoa, avellana, nuez, sésamo, coco o castaña.

Una de las más sencillas de preparar es la leche de arroz.

Es la bebida vegetal más ligera, pobre en grasas y proteínas y rica en azúcares por o que se toma principalmente como reconstituyente. Además de facilitar la digestión mejora considerablemente el diagnóstico en personas con problemas estomacales

Para elaborar un litro necesitamos:

1-Lavar repetidamente 300 gramos de arroz integral para eliminar todas las impurezas

2-Ponerlo a remojo durante 30 minutos

3-Mezclarlo con un litro de agua

4-Triturar hasta que la mezcla quede bien molida y colar con la ayuda de un colador muy fino

5-Se puede endulzar con azúcar moreno, miel de caña o palma e inclusive aderezar con especias como la canela.

6-Conservar en el refrigerador

Son muchas las alternativas y recetas que podemos elaborar con la leche vegetal así que sólo me resta decir”Imaginación al poder”

 

Por gentileza de Cristinatur