Vamos a mirar nuestras uñas

Compuestas de queratina, las uñas son la protección de nuestros dedos. Conservarlas en buen estado requiere algunos cuidados.

Nuestras uñas se quiebran con facilidad si usamos habitualmente productos de limpieza, nos falta alguna vitamina, sobre todo A, B, minerales como el Calcio o el Silicio e incluso si las solemos llevar decoradas por largas temporadas

Es importante saber que deben arreglarse una vez por semana. En primer lugar, conviene sumergirlas en agua jabonosa por un rato.

A continuación, se procede a la manicura. Para ello se utiliza un palito de naranjo, que se adquiere en tiendas especializadas de estética, para empujar la cutícula hacia atrás. Nunca la cortaremos para evitar mayores daños.

Pasaremos un cepillo de cerdas naturales para limpiarlas una vez secas y daremos forma a nuestras uñas con una lima de lija y no de metal.

Tras el trabajo diario es conveniente realizar un masaje con alguna crema herbal sobre manos y uñas para mantenerlas limpias e hidratadas.

Para fortalecer las uñas podemos consumir algunos alimentos como la cebada, ajo, cebolla, perejil, arroz, apio, lechuga o pipas de manera muy frecuente.

Además hay una gran variedad de fórmulas caseras como:

  • Sumergir las uñas, durante 5 minutos en aceite de oliva templado. También pueden usarse otros aceites como ricino o almendras
  • Mojar las uñas en una infusión de cola de caballo y eneldo (1 puñado de cada una por cada litro y medio de agua).
  • Frotar las uñas con piel de limón. Esto además de reforzarlas, las limpia y da un mejor aspecto y color a pesar de que estén frágiles.
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Artículo gentileza de Cristinatur